Aceptado recurso argentino de extradición de sacerdote italiano acusado de crímenes de lesa humanidad

No se especifican los crímenes de lesa humanidad. Así lo prevé el derecho internacional, que también se aplica por encima de nuestra Constitución. Con base en este principio, la Corte Suprema acogió el recurso del gobierno argentino contra la no extradición de don Franco Reverberi, al que la Alta Corte se opuso por una grave falta de prueba sobre las denuncias de crímenes de lesa humanidad y tortura, interpuestas por Buenos Aires ante el clero italiano.

Se ajustan cargos del Gobierno de Buenos Aires

El Tribunal Supremo presentó un alegato que, el 30 de junio, revocó la condena de la Audiencia Nacional que había denegado la presentación, por falta de indicios graves y por prescripción. Sentencia revocada por la Corte Suprema (sentencia 29951), remitida a la Corte de Distrito para nueva sentencia. En efecto, la Corte de Apelaciones se equivocó al revisar las conclusiones a las que llegaron las autoridades judiciales argentinas, dada su escasa “resistencia”. Para la extradición, a efectos judiciales, basta con evaluar la documentación aportada por el país requirente. Y, a juicio de la Corte Suprema, el Estado requirente había “representado suficientemente un marco indirecto contra las personas extraditadas en la revelación de los hechos”.

Los hechos de la esfera pública, ocurridos durante las dictaduras militares, se establecieron con el golpe de Estado del ’76. Durante el régimen de los coroneles se adoptó una represión sistemática contra los opositores, torturados o asesinados mediante detenciones ilegales, con la desaparición de unos 30.000 disidentes.

El papel del sacerdote militar

En este contexto se enmarcan las acusaciones de crímenes de lesa humanidad y tortura formuladas contra el párroco ítalo-argentino, que vive y ejerce su cargo de sacerdote en Sorbolo, la ciudad de la provincia de Parma donde nació en el ’37. . Para las autoridades judiciales bonaerenses, el padre Franco Reverberi, como párroco de la “Casa Departamental” de San Rafael, habría sido testigo de la tortura de al menos diez personas con vestimenta militar.

Para clavar al sacerdote en sus responsabilidades estuvieron varios sobrevivientes del calvario, quienes, según el capellán militar del ejército, lo invitaron a confesar sus pecados para “alivio espiritual”. Fomentando así, escribió el juez, que las víctimas se sintieran abandonadas por todos, incluso por Dios.A pesar de no participar materialmente en la tortura, Reverberi desempeñaría un papel en el crimen, fortaleciendo las intenciones de los verdugos y aumentando el sufrimiento de las víctimas. .

Martín Baca

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