¿Más Verón o Zárate? Correa renueva la tradición de los jugadores argentinos en el Inter

MILÁN – La historia del jugador argentino vistiendo la camiseta del Inter es larga y variada. Campeones certificados, escoria centenaria, comerciantes honestos y meteoros que duran pocas partidas: la llegada de Joaquín Correa revive una sólida tradición, que a lo largo de los años ha traído muchas satisfacciones pero también muchas decepciones. Intentamos recopilar el Top 10 y el Fallido 10 de aquellos que -empezando por Buenos Aires y alrededores- aterrizaron en el Milán nerazzurro para demostrar su valía. A veces funciona, a veces no.

LOS 10 PRINCIPALES
1) Javier Zanetti (1995-2014): Una vida para el Inter, un hombre de equipo, un equipo en una sola persona. Grabadora (858), inimaginable pensar en Zanetti con otra camiseta. Y decir que cuando llegó el fuerte, parecía otro, Rambert (ver Fracaso 10).
2) Diego Milito (2009-2014): Triplete, incansable delantero centro de la Escuadra Nerazzurra que en mayo de 2010 ganó la Copa de Italia, el Scudetto y la Champions League. Siempre y en todos los casos, con la firma del Príncipe Milito.
3) Esteban Cambiasso (2004-2014): Vivió los años dorados de la epopeya de Mancini y Mourinho, hasta el final de un ciclo glorioso. Un entrenador en el campo, un compañero para pasar el balón y estar tranquilo: nunca lo perderá.
4) Mauro Icardi (2013-2019): Te puede gustar o no, vale. Toca cinco balones por partido, vale. Siempre vive a la sombra de su pareja, Wanda Nara, ok. Él pelea con los fanáticos, está bien. Le fue mal, vale. Sin embargo, qué delantero centro. Sin embargo: qué número. 188 partidos y 111 goles. Dos veces máximo goleador de la Serie A, cinco veces de seis en dobles.
5) Antonio Valentín Angelillo (1957-1961): Llamativo símbolo de la época, Angelo de la cara sucia (con Sivori y Maschio) que llegó a Italia como emigrante de regreso. Demoledor en su segunda temporada en el Inter: 33 goles en 33 partidos. Se fue a los cuatro años por culpa de Herrera, quien lo culpó del mal desempeño provocado -según HH- por su amor a la bailarina Ylia López.
6) Diego Pablo Simeón (1997-1999): 57 partidos y 11 goles en un período de dos años A finales de los 90, el espíritu de equipo estaba inquieto pero logró ganar la Copa de la UEFA de 1999 en medio del caos. Nunca perdía, nunca ganaba: la afición lo amaba por eso.
7) Daniel Pasarella (1986-1988): Caudillo, campeón del mundo con Argentina en 1978, en San Siro no negó su fama de valiente capitán. Y un poco grosero también: una vez incluso le dio una patada a un pobre recogepelotas.
8) Juan Sebastián Verón (2004-2006): La Brujita marcó un hito en el bienio nerazzurro. Mezzala de clase mundial, pura elegancia. Dos Copas de Italia en la vitrina, treinta años que aún destilan un talento muy brillante.
9) Ramón Ángel Díaz (1988-1990): Su aportación al Inter fue fundamental, ganando un scudetto de récord con Trap (1989). Con Aldo Serena formó una de las parejas más fuertes de aquellos años. Y decir que no debería haber aterrizado en Milán. El Inter había elegido a Madjer Argelia, luego descartado por problemas físicos.
10) Hernán Crespo (2002-2003 y 2006-2009): Inter Crespo -en su segundo paso por los nerazzurri- dejó de ser el goleador implacable de Parma y Lazio para demostrar ser un delantero moderno, completo y abnegado.

OSCURO 10
1) Sebastián Rambert (1995-1996): Avioncito, un bulo de mediados de los 90, resultó ser un fantasma. Llegando con Zanetti, ya mostró cosas buenas con Independiente: el día de la presentación oficial todos pensaron que tenía que apostar, claro.
2) Sixto Raymundo Peralta (2000): Centrocampista por falta de pruebas, fue contratado primero por Lippi y luego por Tardelli. Ignorado (correctamente) por ambos.
3) Mauro Zárate (2011-12): 22 partidos, 2 goles malos. Una triste cifra para un delantero que llega al Milan tras varias buenas temporadas con la Lazio. Copia exagerada, pobre de un campeón como Agüero.
4) Nelson David Vivas (2001-2003): Defensa fortalecida que no dejó rastro. En Milán vive en el mismo edificio que Rivaldo, un brasileño de Milán. Han pillado mucho en la selección. Cuando se cruzaban en el pasillo o en el ascensor, ni siquiera hablaban.
5) Santiago Solari (2005-2008): Tres temporadas de vida o muerte, nunca del todo convincentes. Imprescindible cuando -habiendo perdido varias veces el balón- se empeñó en superar a su rival directo por el flanco izquierdo. Venía del Real Madrid, no dices nada.
6) Ezequiel Schelotto (2013): A los ojos de los hinchas del Inter, este rompedor de batallas solo tiene una ventaja: marcar goles en un derbi que terminó 1-1. Un poco, ¿verdad?
7) Ricky Álvarez (2011-2014): Nunca estuvo claro cuál era su papel real. Se quedó flotando en el trocar, sin hacer impacto. De vez en cuando, un gol. Luego las lunas oscuras.
8) Matías Silvestre (2012-13): Se fijó en el Catania, pasó por Palermo y de ahí al Inter. Salté alto, demasiado también. Terminó al margen, sin dejar arrepentimientos. Ha firmado un contrato de tres años, después de un año fusilado en el Milán.
9) Alberto Paolo Cerioni (1946): Llegó con un sensacional montón de basura uruguaya, al final fue el único que se quedó en el Inter una temporada entera. Un poco más que reflexivo, nada memorable.
10) Marcelo Pagani (1962-1963): Cuando llegó al Inter procedente de River Plate, con veintiún años, acababa de ganar la selección argentina. Sin embargo: aparecía y desaparecía, sin pisar nunca el campo. No se puede justificar.

Jacobo Briones

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