La sorprendente confianza del cardenal

Uno de los cardenales que forma parte de la guardia del actual Papa romano acaba de hacer un breve análisis de las grandes etapas del papado que parecen instalarse como música de papel.

A Arturo Toscanini le gusta decir que hay dos tipos de directores: los que tienen partituras en la cabeza y los que tienen partituras en la cabeza.

El cardenal Oscar R. Maradiaga –arzobispo emérito de Tegucigalpa y coordinador del C9, el consejo de cardenales encargado de rodear al Papa en la reforma de la Curia romana– parece entrar en la primera categoría descrita por el famoso maestro italiano.

Esto es lo que muestra, al fin y al cabo, la entrevista informal que concedió el arzobispo, al canal Rome Reports, el 18 de enero de 2022.

El cardenal comenzó afirmando que la idea del C9 surgió durante una “reunión pre-cónclave”, con unos objetivos claros: “que la información no pase solo por el nuncio apostólico o la secretaría de Estado” y que el Papa sea ” apoyado por un grupo de cardenales ‘de base'”.

Todavía es necesario saber lo que está cubierto, en el pensamiento cardenal, la expresión “cardenal base”, que aparentemente excluye parte del Santo Colegio, y por qué motivo.

Pero lo que surgió, pasando por la Curia, se convirtió en la agenda para los preparativos del cónclave de 2013.

Aún más interesante es la representación aparentemente preprogramada del papado, cuando alguien arregla cartón con agujeros en un organillo; solo queda girar la manivela para que la partitura cobre vida: la obra del Papa Francisco consistirá en “reformas a tres niveles”, según monseñor Maradiaga.

“Primer nivel espiritual, apoyado por movimientos y eventos como el Jubileo de la Misericordia; segundo nivel eclesiología donde se pide a la Iglesia que contemple la idea de sinodalidad; y finalmente un nivel institucional, con una reorganización del dicasterio para promover la transparencia económica y combatir el abuso. »

Para el coordinador del C9, es una ilusión creer que el reinado del Papa argentino ha terminado: “cualquiera que piense que se le ha abierto la página al Papa Francisco se equivoca”, explica el cardenal hondureño. También revela la etapa final prevista para el actual papado: “debemos consolidar reformas con nuevos nombramientos”.

Es decir, encerrar los logros de los últimos años, para protegerlos de posibles vientos de restauración por el posible efecto pendular de futuros cónclaves, efecto desfavorable para los reformadores, que hay que anticipar.

También es posible en este sentido que se deban interpretar las últimas disposiciones restrictivas sobre las misas tradicionales tomadas por motu proprio. Guardián de la tradición, así como el último consistorio en el que el Papa soberanamente mantuvo el electorado cardenalicio en su nivel más alto, dio cada vez más peso a la línea reformista y excluyó: una prioridad – elección de un papa conservador.

Sin embargo, una cosa sigue siendo cierta: las disposiciones del destino están mucho más allá de los cálculos humanos, incluso los más sutiles. La cruz permanece mientras el mundo da vueltas, y con mucha audacia quien se atrevió a apostar por la futura agenda papal.

Jacobo Briones

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