Feliz Año Nuevo: Bolivia: Aymara celebra con el sol el paso del año 5.530

Los primeros rayos del “core-system” (pre-sol) golpean al amanecer el complejo religioso preincaico de Tiwanaku, 75 km al este de La Paz. Con las palmas en alto, miles de bolivianos celebraron este martes el paso al año 5.530 del calendario de la minoría étnica aymara.

El reloj marca las 07:17, la temperatura es de -1 grado. Los vientos soplan suavemente sobre las frías pampas del altiplano boliviano, a 3.860 metros sobre el nivel del mar, donde se alzan las monumentales ruinas de la civilización precolombina Tiwanaku (-200 -1000 aC).

Numerosos visitantes, incluidos muchos aymaras ataviados con sus tradicionales coloridos ponchos hechos de lana de alpaca y llama, llegaron a extender sus palmas hacia los primeros rayos del solsticio de invierno austral.

Bautizado como “willka kuti” (retorno del sol), este ritual celebra cuando la tierra está más alejada de su estrella y continúa su acercamiento anual. También se observa en la región andina de Perú, Chile y Argentina.

Heredera de antiguas tradiciones, las celebraciones de hoy en Bolivia nacieron a principios de la década de 1980, cuando floreció un movimiento de reivindicación de la identidad indígena. Desde la elección de Evo Morales (2006-2019), primer indígena en ser electo presidente de Bolivia, esta celebración se ha convertido en una importante identidad para el pueblo amerindio aymara, originario de la región del lago Titicaca, entre Prou ​​y bolivia

“Este Año Nuevo es un evento político de reafirmación de nuestra existencia política” como aymaras porque “hemos pasado por un proceso de cancelación sistemática de nuestra historia y nos han invisibilizado”, explica a la AFP David Quispe, profesor de sociología de la Universidad Pública. Universidad de San Andrés.

En 2005, el entonces presidente Carlos Mesa declaró la fiesta andina patrimonio cultural, histórico y cultural de Bolivia, y en 2009 el gobierno de Evo Morales la declaró feriado.


– energía positiva –

El cómputo del año 5.530 es la suma de cinco ciclos, de mil años cada uno, desde la historia social de los pueblos indígenas hasta la llegada de Cristóbal Colón a América en 1492. Esto se suma a los 530 años desde la llegada de los españoles en el continente.

Eneida Loayza, de 56 años, levantó los brazos en alto y se asombró cuando la luz del sol comenzó a acariciar su cuerpo. “Es bueno tener toda la energía positiva que tiene el sol para seguir funcionando y tener todo eso positivo”, dijo a la AFP.

No muy lejos de ella, Edgar Ledezma, que no era aymara, cerró los ojos por un largo rato y luego se frotó la cara y el cuerpo con las manos. “Rechazo las malas energías”, explica, “siempre debes deshacerte de todas las ondas negativas y los rayos del sol te limpian”. “Sientes que tu mano está recibiendo algo (…) que tu propia mano tiene un poder extraño”, dice Tara Calderón, una joven aymara que queda cautivada por la experiencia que acaba de vivir. “Sé que es raro, pero así es como me siento”, dijo.

Las celebraciones comienzan antes del amanecer. Mientras todo estaba oscuro, los chamanes aymaras erigieron piras hechas de estatuas de azúcar, incienso, pétalos de flores, nueces y hojas de coca como ofrendas a la “pachamama” (madre tierra), a la que también oraron por una rica siembra al principio. del año agrícola. Según el Ministro de Cultura, las celebraciones para recibir el Año Nuevo Indígena se realizan en más de 220 sitios religiosos y arqueológicos en todo el país.

AFP

Adelmira Dorado

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