En la región latinoamericana del Gran Chaco, la deforestación es inevitable

El sol abrasador brillaba sobre un polvoriento camino de tierra que se arrastraba entre espesos espinos, maleza y, aquí y allá, dando sombra en la sequía, quebrachos, orgullosos árboles sudamericanos con ramas delgadas. A la vera del camino, a veces, los cadáveres de las vacas se pudrían por el calor: los animales, introducidos por algunos campesinos locales, se rendían antes de encontrar agua, muy raramente en el bosque bautizando a los “Impermeables”, por esta seca hostilidad. La región del Gran Chaco cubre más de 107 millones de hectáreas de partes de Argentina, Bolivia, Paraguay y pequeñas partes de Brasil, en paisajes que varían de húmedos a semiáridos. Alberga el segundo bosque más grande de América del Sur, después del Amazonas.

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Aquí también, las excavadoras se han tragado miles de árboles, contribuyendo a la deforestación, convirtiéndola en la segunda más grande en términos de hectáreas en América Latina después de la cuenca del Amazonas, según un informe de la ONG Greenpeace, en 2019. La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación Naciones Unidas (FAO) sitúa a Paraguay, Argentina y Bolivia entre los diez países más deforestados entre 2010 y 2015. Brasil ocupa el primer lugar. Según el proyecto colaborativo MapBiomasdel cual es miembro el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), el Gran Chaco perdió 8,7 millones de hectáreas entre 2000 y 2019.

Del lado argentino, el 80% de la deforestación se concentra, según Greenpeace, en cuatro provincias del norte: Salta, Santiago del Estero, Formosa y Chaco, siendo esta última la región que perdió la mayor parte de su bosque entre 2016 y 2019 (más de 130 000 hectáreas perdidas, según ONG). Si bien la tasa de deforestación ha disminuido desde 2009, continúa causando estragos. “Incluso durante el confinamiento de 2020, [elle] continúa »dijo Hernán Giardini, coordinador de Greenpeace, quien registró la pérdida, la mitad de forma ilegal, de más de 13.000 hectáreas en el Chaco en 2020.

Avance en la agricultura y ganadería a gran escala

En el mapa satelital donde está inmersa Natay Collet, integrante del colectivo de defensa ambiental Somos Monte (“Somos el bosque”), grandes manchas blancas dibujadas con tiza se destacan de la extensión verde. “Se ve toda la deforestación en la provincia de Salta [à l’extrême nord-ouest du pays] y este gran rectángulo, de 19 kilómetros de largo”explicó, desde su oficina.

Este “rectángulo” es visible tras 180 kilómetros de camino de terracería en “Impenetrable”, oculto a la altura de los ojos por ” seguir “ árbol. “Permite a las personas que están deforestando ocultar el área cuando pasas por la carretera, pero no escapa a las imágenes satelitales”., explica Natay Collet. En una curva más apartada del camino, pasando cactus con flores anaranjadas o amarillas y algarrobos, se puede ver tierra desnuda hasta donde alcanza la vista.

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Gregorio Estremera

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