Argentina enfrenta complicada gestión de deuda pública

Más de dos años después de llegar al poder en diciembre de 2019, con una carga de reestructuración de deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el presidente argentino Alberto Fernández (centro izquierda) mostró alivio el viernes 28 de enero. “Tenemos cuerdas alrededor de nuestros cuellos, la espada de Damocles. Ahora tenemos un camino abierto ante nosotros”defendió, al anunciar un acuerdo de principio para renegociar un préstamo de unos 45.000 millones de dólares (más de 39.000 millones de euros) contratado en 2018 por el anterior Gobierno de Mauricio Macri (centro derecha).

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Él “solución posible y razonable”, argumentó el presidente. Sin este acuerdo, el país enfrentará pagos insostenibles, más de 19 mil millones de dólares en 2022, tanto en 2023, y casi 4 mil millones en 2024, por lo que serán reprogramados. El ministro de Economía, Martín Guzmán, detalló esta línea principal “Negociación muy difícil”. Se basan principalmente en el control del déficit público, que se espera que disminuya gradualmente, del 3% del producto interno bruto (PIB) en 2021 al 2,5% en 2022, 1,9% en 2023 y luego 0,9% en el año 2024.

¿Esta palanca de giro de tornillo? Nada de medidas de austeridad, aseguró el dirigente. “Todos nuestros derechos de pensión serán preservados”dijo, y “sin reforma laboral” ni de “privatización de empresas públicas” no apunten al horizonte, para que, entre otras cosas, no interfieran recuperación. El PIB saltó un 10,8 % en los tres primeros trimestres de 2021, tras tres años de recesión.

Sin devaluación a la vista

Sin dar una referencia numérica a la inflación, enfermedad endémica de Argentina (casi 51% en 2021), el ministro anunció una reducción de los problemas monetarios y rechazó la política de devaluación. “El anuncio del compromiso y pago del plazo es una noticia positiva que alivia tensiones y ayuda a reducir la incertidumbre”evalúa la empresa privada argentina ABECEB, en una nota matizada publicada el 28 de enero.

Si el objetivo de reducir el déficit público para 2022 parece realista, la empresa juzga que para 2023 “Más dudoso, considerando que es un año electoral”con las elecciones presidenciales de octubre. “Tenemos que devaluar más, e ir más allá de la inflación, para recuperar competitividad”continuar la empresa, que permanece “Cuidado, esperando aclaraciones”.

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Queda por determinar, en particular, un nuevo calendario de pagos, una posible meta de inflación o los contornos de la política monetaria. Esto es un ” Incorrecto “ preacuerdo, análisis de Andrés Asiain, economista y director del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz: “No resuelve el problema de la deuda a mediano y largo plazo, y no brinda estabilidad a corto plazo a la economía o al gobierno actual. »

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Gregorio Estremera

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